Sobre mí:

María Fernanda Guevara Riera

Doctora en Filosofía (Universidad de las Islas Baleares-España, 2016. Sobresaliente mención Cum Laude), Diploma de Estudios Avanzados en Sociología (Universidad Pública de Navarra-Pamplona, 2004), Magister en Filosofía (Universidad Simón Bolívar, Caracas-Venezuela, 1999. Graduada con Honores), Licenciada en Filosofía (Universidad Católica Andrés Bello, Caracas-Venezuela, 1996). 
Diploma en docencia universitaria orientado al desarrollo de competencias (UCAB, 2016), Diploma en Narrativas Contemporáneas (UCAB-ICREA, 2016).
Borsa di studio "Ricerca Libera" en la Università Ca' Foscari di Venezia (Erasmus, 2002-2003).
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Actualmente: Profesora-Investigadora a tiempo completo en Centro de Investigación de la Comunicación de la Universidad Católica Andrés Bello (CIC-UCAB). Profesora de ética, teorías políticas e historia del pensamiento en pre y postgrado de la UCAB. Pregrado: cátedras en las escuelas de Letras y Ciencias Sociales. Postgrado: en Comunicación Social y Maestría en Filosofía UCAB GUAYANA. Articulista de opinión en La Voced'Italia y Politika UCAB. Colaboradora en el blog entreparentesis.org. Facilitadora pedagógica de Voluntarios UCAB.
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Autora de tres libros publicados: Las perplejidades de América. Itinerarios de la modernidad y subalternidad en Venezuela (Ápeiron, Madrid: 2016); Límites de la filosofía moral de Sartre (UCAB, Caracas: 2000); El hombre en la teoría de la administración (UCAB, Caracas: 1998. En colaboración con Massimo Desiato). He escrito artículos y reseñas en revistas arbitradas.
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Mi desempeño en el área teórica ve luces en el aula, en los libros exegéticos y en prensa. El manejo de grupos con diferentes habilidades y competencias es un reto siempre logrado con éxito. He escrito numerosos artículos en prensa escrita y digital: La Voce d’Italia, El Nacional, Suplemento Cultural Últimas Noticias, Anexus.
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Mi aspiración en este espacio digital es poner en circulación un pensamiento transdiciplinario promisorio entre profesionales-investigadores y estudiantes del área que cultivo.

MARCHAR EN LA VENEZUELA HERIDA DE HOY


*Por María Fernanda Guevara Riera
Filósofa
09/05/2017


¿Qué significa marchar en la Venezuela herida de hoy?


Significa expresarnos de forma pacífica y denunciar la represión y la violencia desmedidas con las cuales fuerzas gubernamentales han arrollado a los venezolanos que expresamos nuestros derechos a vivir en paz y en democracia.

Significa marchar por todos venezolanos que han dado la vida, por nuestros muertos, por nuestros caídos que están en nuestros corazones siempre y por los cuales estamos más firmes que nunca en nuestras convicciones morales, sociales y políticas.

Significa apoyar a todos los venezolanos que estamos padeciendo en nuestros cuerpos la corrupción de un Gobierno que se aferra al poder y que, a su vez, niega dicho padecimiento causando la muerte física, social y existencial en nuestra tierra y allende a la misma.


Padecimiento que se vive en la búsqueda diaria de alimentos y medicinas que tenemos que hacer todos los venezolanos nutriendo en nosotros sentimientos de indignación, de injusticia e impotencia por lo que nos han condenado a vivir diariamente.

Padecimiento que se vive en la inseguridad cotidiana que enfrentamos día a día todos los habitantes de Venezuela cuando salimos de nuestros hogares e inclusive dentro de los mismos.

Padecimiento que vivimos todos los venezolanos y habitantes de Venezuela cuando vemos que nuestro salario, ganado con esfuerzo y dedicación, se esfuma, se evapora por la destrucción que han hecho de nuestro aparataje productivo, por el ultraje que han perpetrado en contra de nuestra economía.


Marchar en la Venezuela herida de hoy significa marchar por nuestros estudiantes apresados a los cuales se les están haciendo injustamente juicios militares atropellando una vez más nuestros derechos ciudadanos, nuestro derecho a vivir en democracia.

Marchar en la Venezuela herida de hoy significa marchar por nuestros presos políticos y por el dolor que han padecido y padecen sus familias a las cuales se les ha arrebatado la posibilidad de estar con sus seres queridos; muchos arrebatados para siempre.

Marchar en la Venezuela herida de hoy significa apoyar a todos los venezolanos de Venezuela y el mundo que nos preguntamos en dónde se encuentra la justicia social de un movimiento político que niega la participación del otro y que justifica la exclusión de millares de venezolanos llamándolos despectivamente escuálidos, guarimberos y apátridas.

Marchar en la Venezuela herida de hoy significa marchar también por la Venezuela que construyeron nuestros padres con inmenso sacrificio, dándoles infinitas gracias por habernos formado a nosotros, sus hijos, como demócratas, como personas y como profesionales.

Marchar en la Venezuela herida de hoy significa poder ver en el rostro a nuestros hijos, a nuestros jóvenes que se preguntan, conmovidos y dolidos, cómo es posible que familias enteras coman de las bolsas de basura, que miles de niños y ancianos estén condenados a pedir limosnas en el Metro, que haya tanto dolor en una tierra que ha dado tanto y a tantos.

Marchar en la Venezuela herida de hoy significa marchar por todos nuestros estudiantes, por todas las jóvenes generaciones que merecen conocer la Venezuela que fuimos y de la cual ellos no están excluidos porque ayudarán sin duda alguna, con su talento y fuerza constructiva, a reconstruirla para mejor.

Marchar en la Venezuela herida de hoy significa apostar por la unificación de los venezolanos y de los habitantes de Venezuela que requerimos reencontrarnos como Nación para trabajar codo a codo por la reconstrucción de nuestro tejido social en democracia y libertad.

Marchar en la Venezuela herida de hoy significa comenzar a curar nuestras heridas con el ungüento de la confianza apoyando a todos aquellos venezolanos que desde sus lugares de acción política están sentados en las mesas de trabajo buscando salidas demócratas a la nefasta, funesta y fatídica situación que padecemos día a día todos los venezolanos.

Marchar en la Venezuela herida de hoy significa comenzar a sanar a nuestra amada y maltratada Venezuela para que podamos habitar en nuestro suelo y fuera de él si así lo decidiéramos como venezolanos dignos, como verdaderos demócratas, porque dimos todo de nosotros para cesar el maltrato del cual estamos siendo objeto.

Marchar en la Venezuela herida de hoy significa estar agradecidos y comprometernos con la Venezuela que nos dio todas las oportunidades de ser quienes somos; es estar y comprometernos con la Venezuela que merece hoy más que nunca la oportunidad de ser una y solo una Venezuela en democracia para todos los venezolanos de Venezuela y el mundo.

Démosle la oportunidad a Venezuela, démosle la oportunidad a Venezuela y a todos los venezolanos por igual de vivir en democracia y libertad.


INVESTIGARSE MÁS ALLÁ DE LA VOLUNTAD DE SOSPECHA

24/10/16
*Por María Fernanda Guevara Riera
Filósofa

Investigarse, trabajarse, reelaborarse; guardar distancia frente a nosotros mismos; distancia frente a aquello que nos hace ser, frente a aquello que nos hace no ser; reconocer en nosotros aquello que nos equilibra y que nos otorga unidad; identificar las contingencias que nos narran y las rupturas que nos relatan; profundizar en nuestros nudos, excavar en nuestras fisuras o hundirnos en nuestros quiebres; penetrar en nuestros éxtasis, sumergirnos en nuestras treguas e iluminarnos con nuestros desaciertos son un modo de estar en el mundo, un modo de filosofar, una manera de ser.

No se trata de anhelar encontrar o reedificar con el ejercicio del pensamiento sobre nosotros mismos la unidad perdida de la subjetividad occidental; se trata, más bien, de hacer de la práctica filosófica el arte del pensarse más allá de la conformidad, de los edificios construidos desde afuera de nosotros mismos y que igualmente nos habitan; se trata, a fin de cuentas, de dejar de sospechar de nosotros mismos y de hallarnos plenos con el movimiento propio de volcarnos sobre nuestra historia, sobre nuestros acontecimientos medulares, sobre la diversidad que nos constituye.

Investigarse no está alimentado por ese anhelo de encontrar la verdad soterrada de nosotros mismos, ni supone el modo monolítico de un esquema interpretativo preconcebido, ni pretende construir una historia de nuestro ser acorde a categorías radicales y fundacionales: investigarse es estar implicados con aquello que somos. Tampoco el investigarse del cual hablo está fuera de lo que la tradición filosófica occidental reconoce como la intencionalidad de la conciencia en el ejercicio de sí; por tanto, podemos ver las huellas de pensadores como Husserl y Sartre en ese volcarse sobre nosotros mismos. Pero es desde Nietzsche y Foucault que itinero y me implico con una particular forma de hacer filosofía, con un ethos filosófico que trata sobre aquello que está vivo en nosotros, sobre aquello que se transforma constantemente y que requiere más que una analítica de la verdad, una práctica que encare nuestra producción de ser. Investigar no es vigilar para castigar, es escudriñar para liberar.

Entonces, más allá del juego de la verdad sobre el cual se erige la voluntad de sospecha, investigarse se relaciona con el identificar aquello que nos sujeciona en el propio movimiento de volcarnos sobre nosotros mismos, de registrar  aquello que nos impide dotarnos de nuevos impulsos, de inspeccionar aquello que nos limita en la transformación histórica de re-crearnos en el ejercicio pleno de nuestra libertad creativa. John Rajchman, a propósito del quehacer filosófico de Foucault, lo dice en los siguientes términos: “Es la posibilidad de hacer de la libertad una cuestión práctica y no simplemente formal, una libertad, no de los actos, de las intenciones o del deseo, sino la libertad de escoger una manera de ser” (1989).

Cuando problematizamos nuestra producción de ser estamos en un ámbito ético en tanto nos cuestionamos nuestra manera de ser, de no ser, de estar sujetados, de ser libres desde aquello que queremos llegar a ser encarando las relaciones que tenemos con aquello que nos ha configurado y que sigue configurándonos. A su vez, investigarse tiene una dimensión ética fundamental en tanto nos analizamos cuestionando las prácticas que nos hacen ser de un modo que no queremos reproducir. Lo anterior con el fin de sacudir el tablero y producir modos de ser que sean productores de libertad, de movimientos creativos, de posibilidades existenciales.

Investigarse tiene un compromiso con la comprensión de nosotros mismos. Y siguiendo a Sartre “Comprender es cambiarse, es ir más allá de sí mismos” (1960) porque en dicha comprensión encontramos los nexos, los enlaces, las ranuras que nos permitirán una producción de ser más allá de lo verdadero y por eso exento de sospechas. Es la tarea crítica de la práctica filosófica de rehacernos gracias a la libertad. Sigue comentando John Rajchman: “Para Foucault como para Kant, la libertad no es una posibilidad ética entre otras; es la posibilidad misma de la ética” (1989).

Investigarse no es disecar lo que nos hace ser o no ser sino, más bien, es hurgar para apropiarnos de aquellas prácticas que no son productoras de sentido pleno para nuestro ethos, para nuestra manera de ser, para lo que aún no es pero en lo que tenemos puesto el ser. Investigarse más allá de la voluntad de sospecha es cuestionarse desde una auténtica voluntad de escucha (DESIATO: 1993) para tender puentes dentro de nosotros mismos, para volarnos dichos puentes si no son útiles para el ethos, para la manera de ser que estamos cultivando. Investigarse más allá de la voluntad de sospecha supone enroscarnos, involucrarnos y abrazar nuestras prácticas para socavarlas y minarlas si no alimentan el ethos que tiene sentido para nosotros; significa también abrazar nuestras prácticas para sostenerlas y nutrirlas si es en ellas en donde está en juego la coloración que queremos darle a nuestro ser.


Investigarse más allá de la voluntad de sospecha es practicar una mirada solícita, perpleja e itinerante hacia nosotros mismos que nos permita la construcción de nuevos puentes existenciales en nosotros a partir de nuestras propias ruinas: puentes abarrotados, ahora, de savia vital. Puentes que permitirán una aproximación a los otros significativos más lúcida y vital. No sé si más verdadera o auténtica, pero sí más transparente y vigorosa.

DE LA TOLERANCIA LIBERAL COMO COMPROMISO



19/09/16
*Por María Fernanda Guevara Riera
Filósofa

El objetivo del presente artículo es mostrar las razones por las cuales consideramos al liberalismo político la organización social más adecuada para hacer emerger de la praxis social un sujeto con mirada perpleja, alterna e itinerante. Más precisamente, suponemos que el liberalismo político en su forma de gobierno de democracia liberal es aquel sistema que dota de las herramientas más refinadas a los integrantes de una polis para que éstos, en posesión de un “escenario neutro” como mínima moral, reflexionen sobre el alcance de sus visiones de mundo, es decir, sobre sus posturas éticas y sobre los supuestos sobre los cuales descansan con el fin de obrar, efectivamente y de manera dialógica, en pro de la construcción de un ethos compartido que promueva la mirada solícita del otro en lo social.



PERSPECTIVA ITINERANTE

17/07/16
*Por María Fernanda Guevara-Riera
Filósofa

Nuestro tema y problema es la elaboración de la “perspectiva itinerante” como método para comprender la relación existente en Latinoamérica, pero de forma puntual en Venezuela, entre modernidad y subalternidad, entre fuerzas que empujan hacia la modernización y modernidad del país y contrafuerzas que se le resisten a las cuales hemos denominado subalternas: tesis doctoral presentada en la Universidad de las Islas Baleares (UIB). 


HACIA UNA MIRADA PERPLEJA

05/05/16
*Por María Fernanda Guevara-Riera
Filósofa

Voy a tomar como punto de partida para abordar nuestra relación con los otros a la mirada descrita por Sartre en El ser y la nada (1943). El autor francés nos ilustra sobre la intencionalidad de la misma y sobre las repercusiones que ésta tiene en la configuración de nuestras relaciones con el prójimo. A partir de allí haré una relectura de dicha mirada con el fin de ir delineando la mirada perpleja, alterna e itinerante requerida para aproximarnos a un discurso sobre Venezuela, extensivo a Latinoamérica, que supere los opuestos y nos permita construir una lectura cooperativa y compartida como nación, como región. De forma tal que nuestra intención final es la de superar el discurso binario entre modernidad y subalternidad, según hemos trabajado en las entregas precedentes.


A PROPÓSITO DE LA SUBALTERNIDAD

04/06/16
*Por María Fernanda Guevara Riera
Filósofa

Como punto de partida para alcanzar una perspectiva filosófica latinoamericana de los grupos desfavorecidos socialmente que nos permita iniciar un diálogo conciliatorio entre nosotros en pro de la unificación, nos apropiamos del término subalterno desarrollado por Antonio Gramsci (Cuadernos de la cárcel, 1975). Desde la perplejidad pretendemos matizar lo que se entiende por subalterno en las ciencias sociales en Latinoamérica y, a partir de allí, construir una  mirada perplejauna mirada alterna, una mirada itinerante que nos consienta “sacudir el tablero” y proponer  reivindicaciones teóricas que no emerjan ni se signifiquen sólo en relación a la ubicación de los sujetos menos favorecidos socialmente que los define como inferiores, subordinados o marginalizados en relación con su clase social, color de piel, género u orientación sexual entre otras formas sociales de exclusión. Esto es así porque consideramos que si nos aproximamos desde el pensamiento binario inferior/superior, pueblo/élite, blanco/negro las propuestas teóricas que de allí emergen se traducen en una teoría actuada que siempre tendrá como mirada el enfrentamiento entre  los opuestos.