COMPROMISO CON LA TEORÍA

14/03/16
*Por María Fernanda Guevara Riera
Filósofa

      Estamos construyendo una mirada perpleja para abordar América Latina, específicamente Venezuela. Como he señalado en las tres entregas anteriores nuestra intención es mostrar una actitud conciliatoria frente a dos discursos que se nos han presentado como contradictorios e irreconciliables, a saber, el discurso moderno y el discurso subalterno. Lo anterior con el fin de sentarnos a re-construir, desde el pórtico del pensamiento, posibilidades que nos permitan una salida dialógica a la crisis que enfrentamos los venezolanos. He insistido que esta perspectiva puede ser aplicada, también, a América Latina.


       Así, busco con esta operación re-escribir y re-interpretar dos proyectos de nación que a la primera lucen antagónicos. Por qué digo ¿“a la primera”? Considero que somos demasiado modernos para hacernos la pregunta de la viabilidad de la modernidad y, a su vez, demasiado subalternos como para negar esa condición en nuestra afectividad. Luce oportuno, entonces, tratar de ir como quien investiga y no como quien alcanza verdades. Obviamente he puntualizado que mi intención última es iluminar la praxis. Y es allí en donde me encuentro: estoy comprometida con la teoría con el fin de hacerla una “teoría actuada”.

En esta dirección considero que para conocer un objeto es condición sine qua non su conceptualización porque sostengo que cuando lo hacemos estamos produciendo, fabricando, haciendo al objeto mismo superando la falsa y dañina oposición entre teoría y praxis. Y en esta conceptualización lo que busco es hacer emerger un léxico nuevo que supere el enfrentamiento binario entre modernidad y subalternidad. De forma tal que podamos narrar de un modo prometedor dos tradiciones que nos han configurado y configuran y que si no logramos hacerlas hablar entre ellas, corremos el riesgo de continuar escindidos en una realidad de escisiones mortales.

¿Cómo hago que un texto actúe? Pareciera ser dos niveles distintos: el de la escritura y el de las acciones. Contrario a lo anterior, creo que hay textos que constituyen parte de la acción. “Sacudiendo el tablero” afirmo que hay textos que inician la acción porque han sido pensados para ella o, simplemente, porque aquél que los lee modifica su estar en el mundo gracias a la leída de los mismos. Algo así como que hay textos que emergen de preguntas sociales y retornan a ella iluminándolas y otorgándoles una dirección distinta a la que hubiesen tenido si el texto no hubiese concursado en la misma. Si lo anterior es así, ¿por qué hay un sentido común difuso que afirma que el texto es pura teoría contrario a la praxis, que la escritura está alejada y muchas de las veces disociada de la realidad, asunto de poetas, filósofos, literatos o soñadores? Además, todo lo precedente con una carga valorativa negativa para aquél que se dedica a esta labor.

Sostengo, entonces, que interpretar textos, elaborar textos, no se contrapone a transformar la realidad como indica la Onceava Tesis sobre Feuerbach, de Marx: “Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo”. Es así porque el sentido que le estamos otorgando a crear textos, a interpretar y elaborar textos implica que estamos desde “ya” transformando el mundo. Porque quien interpreta textos, elabora textos en relación con otros textos, buscando otras referencias, comienza la transformación de la realidad en la medida en la cual “traduce”, “pone en relación”, “crea y re-crea” lo real. Interpretando en profundidad se re-escribe y traduce un problema que no queremos ver en la realidad. En nuestro caso es la oposición binaria entre modernidad y subalternidad como he sostenido en las entregas precedentes.

El compromiso con la teoría se traduce, entonces, en un compromiso con la lectura puesto que ésta contribuye a la solución de problemas sociales en la medida en la cual ayuda a generar sentidos posibles e imaginados a partir de los cuales nos ponemos a trabajar para la realización efectiva de los mismos. Una sociedad que cultiva la lectura jamás considera que la teoría esté disociada de la práctica ni en dirección contraria a la misma. Es por ello que son tan importantes los libros a los cuales acudimos: los sentidos orientadores que de ellos emergen se relacionan con nuestra acción interpretativa de los mismos y potencia lo que queremos ver o no en la praxis. Desde esta plataforma y con la acción conjunta de todos aquellos que la quieran enriquecer, lo que pretendemos es elaborar una gramática profunda, léxicos alternativos que concilien a los venezolanos potencializando una mirada perpleja que supere la dicotomía moderno/subalterno.